40 años de la Movida Madrileña

Madrid en los años 80

 

«Llámale actitud, frescura, descaro, provocación, hedonismo, ganas de divertirse y de divertir, sin aparente trascendencia pero con un fin innegable: el de cortar con el pasado rancio aprovechando los vientos de libertad, alterar el orden estético establecido y reivindicar la entrada de nuestro país, con décadas de retraso, en la cultura pop y la modernidad. ¡Bendita ingenuidad! … Arte, fotografía, moda, cine, literatura, cómic, prensa, televisión e incluso gastronomía. La movida lo contagió todo con su espíritu lúdico y desacralizador. Y la transversalidad era total.»

Juan Manuel Bellver (The Objective)

 

Alaska y Pegamoides – Horror en el Hipermercado

 

El pasado 9 de febrero se cumplieron 40 años del famoso concierto-homenaje a Canito, batería de Tos (germen de Secretos), fallecido poco antes en un accidente de tráfico. Dicho concierto, que en su momento fue minoritario y casi pasó desapercibido, se ha mitificado con el paso de los años y se suele mencionar como el punto de partida de la Movida Madrileña, ya que allí se juntaron algunos grupos emergentes como Trastos, Mermelada, Alaska y Pegamoides, Nacha Pop, Bólidos, Tos o Paraíso. Algunos de ellos tendrían una larga trayectoria, otros no tendrían tanta suerte. Será sin embargo en mayo del año siguiente cuando esta generación alcance su mayor esplendor y visibilidad, con el Concierto de Primavera en la Universidad Politécnica de Madrid al que acudieron alrededor de quince mil personas, entre ellas el entonces alcalde madrileño Tierno Galván. Y es que la Movida, sin restarle sus evidentes méritos artísticos, recibió un gran apoyo institucional, sobre todo de los políticos socialistas que veían en esta corriente aires de «modernidad».

 

Los Secretos – Dejame

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30 años del primer disco de los Stone Roses

The Stone Roses

The Stone Roses

Silvertone (1989)

Localízalo en la Biblioteca

 

“El pasado fue tuyo, pero el futuro es mío”, reza una de las líneas de “She bangs the drums”, una de las canciones incluidas en el debut de los Stone Roses lanzado en mayo de 1989. Esa frase con aroma a declaración, marcaba la pretensión del disco por marcar un camino. Y aunque la carrera del conjunto se acabó tras sacar un poco inspirado segundo trabajo (Second Coming), ese primer largaduración fue suficiente para entrar en la historia. No en vano, en una encuesta de The Observer Music, de 2004, los lectores lo eligieron como el mejor LP británico de la historia, superando a Revolver, de The Beatles, y London Calling de The Clash.

Felipe Retamal

 

The Stone Roses – She bangs the drums

 

Transcurrían los años finales de la década de los 80 y Manchester era un hervidero musical. En la patria chica de New Order o The Smiths surgía un variopinto conjunto de bandas emergentes que más adelante serían englobadas bajo la etiqueta de Madchester. Esta nueva corriente proponía un sonido que se inspiraba en la psicodelia sesentera y cuya aportación era dotar de ritmos bailables al rock alternativo de la época. Eran tiempos dominados por el techno y el acid house, la cultura rave, la música de club en lugares emblemáticos como la mítica sala The Haçienda, y todo ello engrandecido por el éxtasis que circulaba con asiduidad. El asunto era seguir haciendo rock, pero que se pudiese bailar.

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