Medio siglo de Woodstock

Woodstock 1969

 

«Tres días de paz, amor y música en el campo. Ése era el plan. Pero en Woodstock las cosas se torcieron un poco: una organización desbordada por una marabunta humana, monstruosos atascos, lluvia, barro y pésimas condiciones higiénicas, incluso para aquellos hippies rigurosamente zarrapastrosos. Nada de eso impidió que aquellos cuatro días de agosto de hace 50 años fueran uno de esos quicios por los que se pliega la historia para alumbrar un no va más.»

Gonzalo Ugidos (El Mundo)

 

Santana – Soul sacrifice (Woodstock Live 1969)

 

Se acaba el verano y, por extensión, también van finalizando los variados eventos musicales que se celebran durante estas fechas estivales. Y uno de ellos, el más legendario y renombrado de la historia del rock, está de aniversario. Se cumplen 50 años de la primera edición del Festival de Música y Arte de Woodstock, el «Festival de Festivales». Ya ha pasado medio siglo de aquella macro-concentración en el pastizal de Bethel (en el Estado de New York) entre los días 15 y 18 de agosto de 1969. Fue un momento único e irrepetible, la máxima expresión de la contracultura de esa década, donde el movimiento hippie dio rienda suelta a sus anhelos de paz, amor, música y drogas.

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40 años del Breakfast in America de Supertramp

Supertramp

Breakfast in America

A&M Records (1979)

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«Breakfast in America is a textbook-perfect album of post-Beatles, keyboard-centered English art rock that strikes the shrewdest possible balance between quasi-symphonic classicism and rock & roll. Whereas Supertramp’s earlier LPs were bogged down by swatches of meandering, Genesis-like esoterica, the songs here are extraordinarily melodic and concisely structured, reflecting these musicians’ saturation in American pop since their move to Los Angeles in 1977.»

Stephen Holden (RollingStone)

 

Supertramp – Logical song

 

Resulta difícil hablar con objetividad de un disco que has escuchado hasta la extenuación y además de uno de tus grupos fetiche durante muchos años. Breakfast in America fue uno de los primeros vinilos que tuve la suerte de comprar y lo puse incansablemente hasta dejarlo rayado. Ya conocía a la banda británica desde que llegaron a mi poder los dos casetes del Paris, su álbum en directo, y poco a poco decidí ir comprando sus discos anteriores. Todos me gustaban, sobre todo Crime of the century, pero Breakfast in America tenía algo que le hacía especial frente al resto. La alegría. Supertramp procedía de la ingente y hegemónica corriente setentera del rock y el pop progresivos (art rock, que dirían algunos), pero este disco, aunque también mamaba de esa tradición, suponía un giro hacia la música que vendría con la nueva década. Canciones más melódicas, más luminosas, ritmos pegadizos propios de un pop más amable y comercial.

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