La buena suerte, Rosa Montero

El primer programa de la temporada de “Página dos”  Oscar López entrevistó a Rosa Montero para hablar de su nueva novela “La buena suerte” y comentó que se inspiró en un viaje hacia Málaga, viendo en un pueblo un piso que se vendía y pensó que podía ser una buena trama, que alguien lo comprara para vivir, cambiando su vida y que al argumento se añadiera la pregunta de qué motivo podría haber para que alguien diera una modificación tan radical a su vida. Según la autora trata del bien y del mal, triunfando el bien.

Es una novela bien escrita que desde el primer momento atrapa, llama la atención, engancha la situación por lo inusual  y atípica. Invita a seguir la lectura, mantiene la intriga.

Pablo Hernando viaja hacia Málaga y durante el camino decide darse la vuelta a un pueblo llamado Pozonegro,  y compra precipitadamente un piso a la altura de las vías del tren. Localidad anteriormente más poblada debido a la actividad de la mina, que en ese momento tiene un aspecto ruinoso, destartalado, vacío y poco iluminado. Describe muy bien el entorno, siendo casi un personaje más de la novela, por ser un lugar con unas características oscuras, tétricas y agobiantes.

“Casi al borde de las vías asoma un balconcito ruinoso: la carpintería es metálica, la puerta no encaja, una vieja bombona de butano se pudre olvidada junto a la pared de ladrillo barato. Atado a los barrotes oxidados, un cartel de cartón, quizá la tapa de una caja de zapatos, escrito a mano: “Se vende”, y un teléfono. La representación perfecta del fracaso.”

¿Qué puede llevar a un arquitecto de éxito a dar ese cambio tan brusco en su vida? Conoce a algunas personas de un edificio tan peculiar, que a través de las situaciones que viven vamos conociendo sus alegrías y penas. Temas como el maltrato, la soledad, la enfermedad y la falta de implicación de los vecinos, el hacer oídos sordos, son importantes en la narración. Sin dejar de comentar la solidaridad que encuentra, a pesar de que le cuesta admitir pues es un hombre solitario y quiere pasar inadvertido.

En el transcurso de la narración nuestro protagonista va dejando entrever las circunstancias y los motivos que le llevaron a dar tal paso. Su infancia con abandono y malos tratos, situaciones de miedo.

 “Está convencido de que es necesario aprender a amar en la infancia, cómo se aprende a caminar o a hablar”.

Es una historia de intriga recomendable, entretenida, bien escrita y con un pueblo que también forma parte de la misma. En nuestra biblioteca hay obras de Rosa Montero.

Rosa Jiménez Villarín

 

Lluvia fina, Luis Landero

Siempre es un gusto leer lo que escribe Luis Landero, por su estilo, por los temas que trata y por su forma de contarlo. En esta ocasión he leído “Lluvia fina” con una escritura intachable.

Con unos personajes que arrastran un bagaje duro lleno de insatisfacciones, con una voz común, que es Aurora, y con un punto de partida que es la celebración de una fiesta de cumpleaños, tenemos los ingredientes principales de esta historia.

Gabriel, uno de los protagonistas, quiere hacer la fiesta del 80 cumpleaños de su madre para reunir a toda la familia y conseguir limar las asperezas de sus relaciones. Este es el detonante para que vayamos conociendo a todos los miembros de la familia, su infancia, sus vivencias, sus experiencias, sus traumas, sus anhelos y todo aquello que comporta el pertrecho emocional de cada uno de ellos.

“Y siempre, siempre, los relatos o las palabras que vuelven de los oscuros ámbitos de la memoria llegan en son de guerra, cargados de agravios, y ansiosos de reivindicación y de discordia. Es como si en el largo exilio del olvido hubieran ahondado en sus mundos imaginarios, hurgado en sus entrañas, como el doctor Moreau con sus criaturas monstruosas, hasta sufrir una total, una fantástica metamorfosis.”

Son unas relaciones familiares muy enmarañadas con gran importancia de la figura materna en la infancia y en los vínculos entre los hermanos. Las relaciones entre ellos es muy complicada y aflora la sensación de que les han robado la infancia y añoran la figura paterna que tanto supuso su fallecimiento.

La madre, a la que Gabriel quiere hacer la fiesta, es un personaje muy negativo que según sus hijos ha sido una influencia autoritaria y carente de cariño, siempre muy práctica y tratando de sacar a la familia pero sin tener en cuenta las necesidades y opiniones de sus hijos.

“Luego, en cuanto intuían la llegada de la madre, recomponían sus ejemplares figuras de mujercitas hacendosas. Ese era el ambiente de pesadumbre que la madre había impuesto en la casa.”

Esta idea de la fiesta es rechazada por todos los miembros de la familia, todos arrastran un sentido negativo transmitido por la madre, y todos piensan que la fiesta puede ser más perjudicial que beneficiosa. Y este pensamiento de que puede ser un fracaso es un buen ingrediente para que acabe sucediendo.

Es una familia con muchas rencillas y muchos secretos, demasiados problemas del pasado que al no haberse resuelto afloran con mucha virulencia.

Cada miembro de la familia tiene su propia versión sobre los mismos acontecimientos y todas las opiniones están conectadas por Aurora, que es a la que todos acuden. Y a su vez ella siente que no tiene a nadie para contar sus propios problemas. El relatar los problemas a otro aporta consuelo y se afronta con otro talante.

“Son cosas que pasan –repitió Aurora- Todos tenemos dentro un montón de palabras que son como fieras enjauladas y hambrientas que están rabiando por salir a la luz.”

Uno de los temas es la importancia de la infancia, de que las cosas que suceden en esta etapa, si quedan sin solucionar con el tiempo se manifiestan con mucha virulencia, son heridas que no han cicatrizado, son rencores y cuestiones que como no se han resuelto están latentes y estallan como un polvorín. Y en la trama Gabriel es profesor de filosofía con mucho interés por la historia de la felicidad, un poco contrasentido.

Esta lectura es muy recomendable y en nuestra Biblioteca tenemos obras de Luis Landero.

Rosa Jiménez Villarín

Cadáver exquisito, de Agustina Bazterrica

Qué pasaría si, de repente, un virus letal atacase a los animales y por ende al ser humano a través de ellos. Habría que erradicar el virus. Habría que erradicar a los animales. Y ¿qué comeríamos? ¿De qué nos nutriríamos? ¿Cómo podríamos sobrevivir? El veganismo sería una
opción pero no dejarán de existir las personas que quieren/necesitan comer carne. Y ahí entramos en juego nosotros, los seres humanos. La única carne comestible que queda en el planeta.

La novela es una distopía que comienza desde esa premisa. Un virus letal afecta a los animales y por tanto también es letal para las personas que los consumen, por lo que se obliga a eliminarlos por el riesgo que implican para la humanidad (nosotros siempre por delante). La solución que se plantea a la falta de proteínas, pese a la defensa de los vegetarianos, es empezar a comer carne. Carne humana. Entonces, la sociedad pasa a dividirse en los afortunados que tienen el “derecho” a vivir, los privilegiados, los que comen y “disfrutan” de este nuevo tipo de carne y la desgracia para los que nacen sin otra finalidad que ser comidos. Sacrificados. Para el deleite y, por supuesto, supervivencia del resto. La cría se legaliza, los criaderos, mataderos y frigoríficos pasan a ser productores de carne
humana, “carne especial”, ya no hablamos en términos de personas individuales, con alma, con cuerpo, con sentimientos, sino que hablamos de cabezas, mercancía, productos y diversos eufemismos para tapar la solución planteada, que no es más que un canibalismo de primera categoría. Se empiezan a crear leyes, caza deportiva, normas sanitarias, inspecciones, aparece la carne de buena calidad y la no tan buena. Hay sectas religiosas en las que los propios miembros se ofrecen como sacrificio para el mundo (la religión ha de sobrevivir de algún modo). Hasta las personas que tienen deudas tienen la opción de poder saldarlas ofreciéndose como presas de caza. Así, finalmente, lo que se plantea como una forma de supervivencia, acaba siendo un negocio muy lucrativo para algunos y una condena a muerte desde que nacen, para otros.

Nada muy distinto a la realidad actual. Al fin y al cabo es lo que hacemos con los animales. Por supuesto siempre estará presente esa doble moral, del mundo, de los personajes con los que sufrimos, con los que no perdemos la esperanza pero que, al final, tienen que ajustarse a sus necesidades por encima de todo. El ser humano en todo su esplendor.

Es un argumento totalmente original, una distopía que, como todas las distopías, siempre tiene algo de ¿y si pasase realmente? Te hace plantearte qué harías tú. Si tienes la suerte de no ser seleccionado para ser criado, sacrificado, descuartizado y demás para gusto del resto de la humanidad.

Hay que tener estómago para leerlo porque es bastante gráfico. Explícito. Pero, como he mencionado antes, es lo mismo que hacemos a los animales. Por tanto, no debería escandalizarnos tanto.

La autora, Agustina Bazterrica ganó con esta novela el premio Clarín en 2017 y el premio Ladies of Horror Fiction a la mejor novela, siendo ésta la única no escrita en lengua inglesa. Ha sido traducida a más de 9 idiomas y está previsto que se realice una serie para TV (que no me pienso perder)

Para mí, estamos ante uno de los mejores libros que he leído y el mejor del año. ¿Una novela para el verano? ¿Por qué no? Se lee rápido, las frases te golpean y el final es demoledor. Y desde luego te deja pensando. Porque, ¿qué pasaría si…?

“ El hombre es un lobo para el hombre”(T.Hobbes).

P.D. El libro podéis encontrarlo en la biblioteca de Colmenarejo. Disfrutadlo!!

Lucía Álvarez Bustamante.