Vestido de novia, Pierre Lemaitre

“Vestido de novia” es un thriller diabólico de Pierre Lemaitre que se lee con facilidad siendo una lectura que atrapa. Es una reseña muy complicada de hacer pues la propia narración tiene unas sorpresas que no se deben desvelar. La historia y el argumento deben ir descubriendo poco a poco los lectores. El relato tiene ciertos giros que el lector puede ir cambiando de versión sobre los acontecimientos que se van desplegando.

Está narrado desde varias perspectivas, en la primera parte es Sophie nuestra compañera, después se sigue de la mano de Frantz para unirse ambos en las últimas partes. Estos dos personajes son los que sobresalen en el enredo argumental, y la intriga se desarrolla de forma muy cinematográfica, toda la trama es muy visual.

A Sophie Duguet desde un tiempo a esta parte le pasan muchas situaciones difícil de controlar, olvida cosas que se supone que ha hecho, pierde objetos, pierde la libreta dónde debe anotar sus olvidos, es acusada de pequeños robos en el supermercado de los cuales no es consciente. Es una situación desquiciante y perturbadora. Y en estos momentos tan confusos van apareciendo cadáveres a su alrededor.

“En los últimos tiempos ha adelgazado  mucho. Come poco y de mala manera. Fuma mucho y duerme mal. Por las mañanas se despierta de repente, se incorpora de golpe, se seca las lágrimas de la cara y enciende el primer cigarrillo. Hace mucho tiempo que las cosas transcurren así.”

Tiene una estructura y duración adecuadas para apreciar la maquinación orquestada en el relato, transmitiendo muy bien la angustia, la zozobra, la intranquilidad y la confusión creada en alguno de los personajes.

Es una lectura muy recomendable por la buena escritura, por la atención que demanda y que el lector da gustosamente, por la intriga tan bien resuelta y lo sorprendente de algunos giros del relato.

Si después de todo esto a alguien le apetece leer esta novela la tenemos entre los fondos de nuestra Biblioteca.

Y muy recomendable para desconectar con buena lectura.

Rosa Jiménez Villarín

 

Frankenstein o el moderno Prometeo, de Mary W. Shelley

Comenzaré con una confesión: no había leído Frankenstein hasta ahora. Conocía el personaje, como todo el mundo, y conocía la historia, como todo el mundo, más por adaptaciones y películas;  contaba con un argumento ya conocido y archisabido porque el monstruo de Frankenstein es uno de esos personajes de ficción que superan la obra literaria y se convierten en mito.  Me resultaba muy interesante la vida de Mary W. Shelley pero no tanto su obra,  sino que mi interés derivaba del que sentía por el personaje de su madre Mary Wollstonecraft, retratado con maestría por Virginia Woolf en The Common Reader, Second Series. Muy literario todo.

Traté, a pesar de ello,  de afrontar la lectura de la novela lo más desprejuiciadamente posible. Buscando una novela de misterio, o de fantasmas, o de género gótico, me encontré con un relato romántico -en el sentido más auténtico de Romanticismo- al mismo tiempo ágil e interesante por su acción, lleno de personajes apasionados y atormentados, como cargado de referencias literarias y filosóficas. “No estarías leyendo tan libre de prejuicios cuando enseguida encontraste esas referencias”, me dirán, y es cierto que cuesta no acordarse de Sherezade cuando lee uno este comienzo de relato: “Dispóngase a escuchar sucesos que normalmente se tienen por maravillosos…” o que el lector que espera encontrarse con el balbuceante monstruo al que nos acostumbró el cine no se asombre y acuda a consultar su biblioteca cuando ese mismo monstruo, con palabras inusitadamente elegantes y retóricas relata el aprendizaje que obtuvo tras la lectura de tres libros capitales: las Vidas Paralelas, de Plutarco; Las penas del joven Werther, de Goethe; y el Paraíso perdido, de Milton. Encontrados en una maleta abandonada en el bosque. Muy literario, de nuevo.

Y además la novela no es un relato lineal, sino un relato con estructura de cajas chinas: se abre con las cartas que un viajero llamado Walton envía a su hermana Margaret en Londres, cartas en las que relata el encuentro, cerca del Polo Norte, con un náufrago que a su vez le cuenta al viajero la historia de su vida en Suiza hasta el momento en que sabemos que el naufrago es Víctor Frankenstein, el hombre que da vida a un ser creado por él mismo, historia en la que a mitad del libro aparece ‘la criatura’ que con un dominio inesperado de la retórica relata su propia historia desde el descubrimiento de sí mismo como nuevo ser y su proceso de aprendizaje hasta la generación de su profundo odio, relato que a su vez contiene un nuevo relato sobre la historia de una familia con la que la criatura convive extrañamente en las montañas…

De este modo se expresa la criatura hablando con su creador: “Estoy tratando de razonar. Esta pasión es perjudicial para mí, ya que no te das cuenta de que eres tú la causa de su exceso. Si algún ser sintiese alguna benevolencia hacia mí, yo le devolvería cien, y aun esas cien centuplicadas; ¡pues por esa criatura haría yo las paces con toda la humanidad! Pero hablo de sueños de dicha que no se pueden realizar”.

Y más tarde: “Podrás aplastar mis otras pasiones, pero me queda aún la venganza… ¡la venganza, en adelante, será para mí más querida que la luz y el alimento! Puede que yo muera; pero antes, tú, mi tirano y verdugo, maldecirás el sol que alumbra tu miseria. Ten cuidado; porque soy atrevido, y por tanto poderoso. Vigilaré con la astucia de una serpiente, a fin de morder con su veneno. Te arrepentirás de las injurias que me infliges”.

Ya cerca del desenlace final se nos recuerda que estamos escuchando un relato oral que el propio Victor Frankenstein hace a un aventurero que lo transcribe: “La mía es una historia hecha de horrores; he llegado a su punto culminante, y lo que ahora voy a contarle no puede sino resultar tedioso para usted. Sepa que, uno por uno, el demonio me fue arrebatando a todos mis seres queridos. Me quedé solo. Pero mis fuerzas están exhaustas y debo terminar, en pocas palabras, este espantoso relato”.

Cerrando el círculo, cerrando una a una las cajas chinas del relato, Walton el aventurero cuenta por carta a su hermana: Has leído esta historia extraña y terrible, Margaret; ¿no sientes que la sangre se te hiela de horror, como aún se me hiela a mí?”


Hace ahora 200 años, en enero de 1818, una jovencísima Mary Shelley vio salir de la imprenta por primera vez el relato que comenzó a escribir ‘un día terrible’ tras conocer el suicidio de su hermanastra Fanny, mientras pasaba una estancia en Suiza junto a su marido Percy B. Shelley, Lord Byron, y  John Polidori, escritores los tres, durante el año que no tuvo verano (1816) como se relata -¡de nuevo de modo muy literario!- en la película de Gonzalo Suárez “Remando al viento” de 1988.

Vaya aquí, tras la confesión inicial, mi respeto por este “libro de libros”.

Honorio Penadés

 

Crónica de una muerte anunciada, Gabriel García Márquez

Crónica de una muerte anunciada” de Gabriel García Márquez está basada en un acontecimiento real acaecido en Manaure (Colombia) en 1951 y escrita en 1981. Es una novela corta pero muy intensa, sobrecogedora y apasionante.

Crónica de una muerte anuciada

El narrador forma parte de la historia, 27 años después vuelve al lugar en que se produjeron los hechos para intentar averiguar y recordar todo lo que paso.

Desde el primer párrafo del relato se sabe cómo va a terminar, sin embargo por ello no se pierde interés en seguir la lectura. Aparecen muchos personajes, que algunos son muy insignificantes, pero todos muy necesarios pues es el pueblo el que de algún modo participa en la evolución de los acontecimientos.

“El día en que lo iban a matar, Santiago Nasar se levantó a las 5.30 de la mañana para esperar el buque en que llegaba el obispo…”

El tiempo de la narración no es lineal, si no que se van mezclando los tiempos, es cómo el resultado de la investigación y de que algunos aspectos se ven desde el punto de vista de distintos personajes.

El comienzo de toda la narración sería una boda que se celebra en el pueblo entre un forastero de buena posición económica y una mujer del pueblo. Los acontecimientos se precipitan de una manera que parece que nada puede pararlos. Es el destino que interviene y nada puede hacer nada para cambiarlo.

Los hermanos causantes del asesinato lo van proclamando antes de cometerlo, pero es como si todo estuviera confabulado para que acabe así, y no se ve en ellos ningún tipo de arrepentimiento. El honor de una familia está en juego y todo se alía para que el final sea.

En el ambiente de la novela existe un realismo mágico muy propio de este autor.

Novela muy recomendable de la que puedes disponer en nuestra Biblioteca, de ésta y otras obras de este magnífico autor, así como de guías de viaje de Colombia.

La novela ha sido adaptada al cine.

Rosa Jiménez Villarín