Una vida más tarde, de Paz Martín-Pozuelo

Esta es la segunda novela de nuestra profesora Paz Martín-Pozuelo, autora también de “El más hermoso de los milagros y otros cuentos de mujeres”.

La protagonista de esta cruda y tierna historia es Santa, una mujer a punto de cumplir 90 años que tras una noche tormentosa, decide contar lo que ha sido su paso por la vida, las desgracias y las alegrías que la han convertido en la persona que es.

Es una historia trágica, donde la muerte aparece en muchos capítulos, donde hay soledad, dolor y tristeza, pero sin embargo, es una novela conmovedora, está narrada de una manera tan tierna, que la historia se instala en tu corazón desde el primer párrafo; Paz consigue que la protagonista se convierta para el lector en el recuerdo lejano de un ser querido, un recuerdo que intentas rescatar constantemente para traerlo al presente.

Santa ha vivido mucho, ha vivido desgracias, penurias, la soledad y la muerte, pero con su historia nos enseña que se puede sobrevivir a todo eso. Que la vida, se merece mil oportunidades.

“La vida es un suspiro precioso que no se puede estropear con tristeza alguna, que, aunque parezca imposible, se puede.”

En esta novela hay mujeres fuertes, capaces de sobreponerse a los reveses de la vida, mujeres que sueñan, que observan el cielo y ven algo más que las estrellas. Santa no ha tenido una vida fácil, pero ha conocido el amor en todas sus formas, y eso le ha permitido sobrevivir.

“Cuando quieras llorar acuérdate siempre que debajo de ti vive la risa, Santa, acuérdate.”

Esta es para mí la moraleja de esta historia, su espíritu, porque a mí no me gustan las historias tristes, pero me gustan las historias en las que a pesar de la tristeza, triunfa la alegría.

Si te apetece leer alguna novela de esta autora puedes encontrarlas en nuestra biblioteca

Marisol Herrera Martín

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One response on “Una vida más tarde, de Paz Martín-Pozuelo

  1. Paz

    A mí tampoco me gusta la tristeza, ni le gustaba a Santa ni a tantas mujeres que parecen haber nacido sólo para sufrir y sin embargo a poco que te descuidas las ves sonreír, incluso reír con ganas. Tengo muchas anécdotas del tiempo en que la escribí. Soñaba a menudo con ella y en mis sueños nunca la vi triste, me hablaba, de daba pistas, me contaba detalles y me pedía que fuera valiente, que contara la historia tal y como la sentía. Y es lo que he hecho. Contar una historia que me pedía a gritos llegar al papel. No puedo explicar la tranquilidad que siento después de haberle puesto punto y final. La tranquilidad de que Santa se siente también tranquila, conmigo.

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