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Canción dulce, Leila Slimani

Universidad Carlos III, Campus de Colmenarejo

“Canción dulce” es la segunda novela de Leila Slimani, periodista y escritora franco-marroquí, galardonada con el Premio Goncourt en el año 2016. El estilo es sencillo con frases cortas y claras.

Sobrecogedor es el comienzo de esta novela; los hechos que relata ya nos predisponen durante toda la lectura. En las primeras líneas ya sabemos el desenlace de la historia y a partir de aquí el relato trata de mostrarnos todos los acontecimientos que desembocan en la situación que ya conocemos.

Una pareja joven con dos niños, Myriam y Paul, necesita contratar una niñera para que cuide a sus hijos mientras ellos trabajan, y encuentra a la persona ideal.

“Nuestra nunú es un hada.” Es lo que dice Myriam cuando cuenta la irrupción de Louise en sus vidas. Debe tener poderes mágicos para haber transformado esta casa asfixiante, exigua, en un lugar apacible y luminoso. Ha empujado las paredes.

Hay un narrador omnisciente en presente que nos va contando sensaciones, inquietudes y miedos de cada personaje en una historia lineal con algún momento anterior que puede aclarar situaciones actuales.

El protagonismo de las primeras páginas va cambiando y la niñera pasa a tener un papel principal e importante y también se observa que la relación de cada uno de los padres va cambiando respecto a ella. La madre al comenzar a trabajar tiene un sentimiento de culpa que facilita que Louise se vaya haciendo con las riendas.

Desde el comienzo sabemos el desenlace y sin embargo el interés se mantiene, los acontecimientos se van sucediendo sin sobresaltos. Sorprende cuando aparece la figura de Louise, que tendrá tanta importancia en el relato, pues al conocer el final el interés en la lectura es analizar todas las situaciones y comportamientos de los personajes para poder comprender los momentos posteriores.

La niñera es encantadora y dulce aunque en algunos momentos muestra otra cara más dura y amarga, con graves problemas afectivos, familiares, económicos y un gran sentimiento de soledad: sensación de soledad de no pertenecer a ningún sitio, de sentir desarraigo que es el motivo de su actuación.

Es sencilla de leer, dura, mantiene la atención a pesar de conocer el desenlace y recomendable. En nuestra Biblioteca tenemos un ejemplar de este libro y guías de París, lugar donde se desarrolla la acción.

Rosa Jiménez Villarín

 

 

 

La vida cuando era nuestra, Mariam Izaguirre

“La vida cuando era nuestra” de Marian Izaguirre es una lectura interesante y entretenida, nada compleja, en la que se mezclan dos tiempos narrativos, uno a mediados de siglo XX en España y otro nos transporta a París y a Londres a principios del siglo XX. En el centro de la narración está un libro que unirá a dos mujeres.

Fotografía Rosa Jiménez Villarín

Papelería, Palencia

Dos mujeres de distinta edad y procedencia a las que une la lectura de un libro; se produce entonces una complicidad entre ellas en una época muy difícil de la historia de España. Se conocen en la posguerra, época de penurias materiales y pérdida de muchas ilusiones.

“¿Sabes qué me pasa? Dijo, abriendo las manos en el aire, como si fuera a mostrar un secreto guardado hace mucho tiempo. Que echo en falta la vida cuando era nuestra”

La casualidad y la curiosidad hace que Alice siga a un hombre que reparte libros, esto la llevará a la  puerta de una librería. La acción transcurre quince años después de la guerra civil y Lola y Matías regentan esta modesta librería que con muchas dificultades les van ayudando a salir adelante. Su ilusión sería vender sólo libros pero las necesidades les harán tener también material de papelería que les ayude a sobrevivir. Y Alice es una persona que ha encontrado en los libros su razón de vivir.

Sus situaciones anteriores van a favorecer que sea posible el entendimiento, pues ambas han tenido circunstancias y pérdidas que favorece la necesidad de entendimiento. Lola añora su vida anterior llena de un ambiente de libros y charlas y Alice es una niña que creció sin saber quiénes eran sus padres, situación que le provocará inquietud y desasosiego.

El libro que comparten, encontrado por azar dentro de la librería descubrirá muchos aspectos que a través de la lectura compartida vamos conociendo a las dos protagonistas, su entorno, su vida anterior, sus sentimientos, penas, miedos y desilusiones. Son dos trayectorias vitales muy diferenciadas por la edad y el origen pero la lectura de ese libro es capaz de unirlas y favorecer una gran amistad.

La lectura que hacen las dos juntas se llama “La chica de los cabellos de lino” que es la descripción que Debussy agregó al final del Preludio nº 8.

Es un libro dentro de otro libro dónde nos transmite la importancia de compartir lecturas con otras personas, se adquiere una complicidad y en muchas ocasiones una gran amistad.

Rosa Jiménez Villarín

 

¿Nos vamos de viaje?

Carlos Bustamante Restrepo. Fuente: Flickr

 

Muchas veces siento la necesidad de viajar… pero no siempre es fácil… falta de tiempo, de dinero… de las dos… ¿a quién no le resulta familiar? Pues toca viajar con la imaginación, ¡¡qué remedio!! Y en ese caso, los libros son siempre un buen aliado. Y si encima hablamos de crónicas de viajes, ¡qué más podemos desear! Porque muchas veces, cuando uno viaja, lo que quiere es conocer y encontrarse con realidades distintas a las suyas, que esas ya las tenemos muy vistas.

Yo, la última vez, me fui a África. Y ¿quién dice que África está lejos?, pero si la tenemos aquí mismo, al alcance de la estantería… estirar el brazo y… empezar. Porque mira que se ha escrito sobre este continente… desde “Ébano”, del polaco Ryszard Kapuscinski, al canario Alberto Vázquez-Figueroa, por hablar de los más conocidos. En esta ocasión, decidí irme con Xavier Aldekoa y visitar el Nilo… porque

 

“El Nilo no es un río. El Nilo es mucho más. El mayor de los ríos africanos es el corazón de cientos de pueblos y el testigo infatigable del ascenso y el ocaso de las dinastías de faraones más poderosas de la Tierra”

“El Nilo no es un río.

El Nilo es un pedazo de alma de la cultura occidental. Porque, en el devenir de la historia, el río de ríos ha sido sobre todo una oportunidad”

“El Nilo es hoy la paz del norte de Uganda pero también la guerra de Sudán del Sur; es la vida en los valles de Etiopía y la muerte en los calabozos de Egipto o Sudán. Es dictadura, desigualdad, progreso, esperanza y ansias de libertad. Es también el sueño de una revolución. Pero pese a sus cicatrices, el Nilo sigue siendo cuna del mestizaje  de las grandes culturas africanas y mediterráneas de ayer y hoy.

Todos somos hijos del Nilo”.

Desde luego resultaba algo, cuanto menos, prometedor. Y después llegaron los personajes, esos nuevos amigos que vas haciendo durante el viaje y de los que, a veces, resulta tan difícil desprenderte. Como Grace, la niña de 16 años que huye de  Sudán del Sur a Kenia porque las escuelas estaban cerradas por culpa de la guerra y llevaba ya más de ocho meses sin poder estudiar y, ante todo, ella quería ser médico

“Cuando eres doctora, decía, no solo salvas a una persona, sino al mundo entero”

Y lo mejor de todo es que, al final, lo consiguió, gracias a un médico barcelonés jubilado que donó el dinero. Sin embargo, como en todo viaje, no todo termina en buen puerto y hay realidades que son difíciles de asimilar, como Las nadie, mujeres que deben vivir en campos de protección de civiles, escoltadas por cascos azules y que han sido violadas en grupo a escasos metros de los campamentos de la ONU. O la Guerrilla de niños de la LRA de Uganda, niños secuestrados por el Ejército de Resistencia del Señor, como Moses Rubangangeyo, dispuestos a todo hasta que, en el mejor de los casos, logran escapar.

 “Lo más duro de la guerra de Sudán del Sur no son las violaciones, los asesinatos de aldeas enteras o los niños soldado. Lo peor de lo que ocurre es la indiferencia. Ese mensaje brutal que enviamos a las víctimas de que sus muertes y violaciones quedarán impunes porque no importan a nadie. Ese olvido es más doloroso que cualquier herida, porque jamás cicatriza, es para siempre”.

Uganda, Sudán del Sur, Etiopía, Sudán, Egipto… y vuelta a casa, a nuestra realidad aunque, con un poco de suerte, ya la veremos con otros ojos…

Y tú, ¿dónde quieres viajar?

E.M.