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El Día del libro, la biblioteca habla [podcast]

Este año, el Día del libro (23 de abril) y la semana envuelta con el mismo apellido nos llegan en una extraña situación, con un pie anclado aún en el shock que nos impidió celebrar el Día del libro del año pasado como nos hubiera gustado y otro en lo que parece el camino de salida de la movida pandémica. Un año en el que la lectura se ha hecho aún más importante de lo que ya era para la gente. Ha servido para acompañarla en sus soledades, en sus momentos difíciles y para ayudarla a pensar su lugar en un mundo que se ha movido de sitio.

Y este año, las bibliotecarias de la UC3M hemos querido hablar para contaros cuáles son algunas de las lecturas que nos acompañan.

Los autores y libros que traemos se pueden, en su mayoría, encontrar en los fondos de nuestra biblioteca (seguid los enlaces): autores de poesía como Wislawa Szymborska, María Gómez de Lara o Joan Margarit; novelas con trasfondo social como En picado, de Nick Hornby ; un texto maravilloso sobre los libros de Arthur Conan Doyle rescatado por la editorial Páginas de espuma;  divulgación científica para saber de dónde venimos (La vida contada por un sapiens a un neandertal, de Juan José Millás y Juan Luis Arsuaga)… o hacia dónde van nuestros cuerpos, como El cuerpo humano : guía para ocupantes o ¡Es la microbiota, idiota! , o una colección de panfletos de historia social escritos por Peter Linebaugh. Variado como nuestras relaciones con los libros.

Las bibliotecarias que han hablado en el podcast son Marian Ramos, Vanesa Martínez, Teresa Rodríguez-Monteverde, Magdalena de Salazar, Luis de la Cruz y Valentina Maldonado.

MÚSICA UTILIZADA EN EL PODCAST:

Passage of Time Piano (Cmin100) by Doxent Zsigmond (c) copyright 2016 Licensed under a Creative Commons Attribution (3.0) license. http://dig.ccmixter.org/files/doxent/52852

Sheltered Swan by Sascha Ende (c) copyright 2019 Licensed under a Creative Commons Attribution (3.0) license. http://dig.ccmixter.org/files/saschaende/59767

The Letter by Doxent Zsigmond (c) copyright 2015 Licensed under a Creative Commons Attribution (3.0) license. http://dig.ccmixter.org/files/doxent/51321

 

Antiguos y Modernos en discordia: La Batalla de los Libros, por Jonathan Swift

La Francia de Luis XIV, sobre todo a partir de 1687, fue el centro de una polémica en torno a los modelos culturales, artísticos y humanos vigentes, que se extendió por toda Europa y pasó a ser un elemento central en historia cultural de la Edad Moderna. La disputa enfrentó a la Antigüedad clásica, redescubierta y celebrada en el Renacimiento, con los avances artísticos, literarios y científicos de la etapa siguiente, cuestionándose cuál de los dos mundos era superior. Además, existía un trasfondo político, pues la defensa de los logros actuales frente a los antiguos se ponía al servicio del régimen imperante, por ejemplo para ensalzar al rey Sol en Francia, como había hecho el moderno Charles Perrault con su poema dedicado al soberano, Le Siècle de Louis le Grand.

La disputa, conocida como la Querelle, había tenido un precedente en Italia, y pronto traspasó sus fronteras y se dilató en el tiempo. A principios del siglo XVIII, el autor irlandés Jonathan Swift (Dublín, 1667-1745) se hizo eco de la misma como defensor de las fuentes y los modelos antiguos. Es en este contexto en el que escribió la obra satírica publicada en 1704, Relato completo y verídico de la batalla librada el viernes último entre los libros antiguos y los libros modernos en la biblioteca de Saint James. En él describe irónicamente el altercado que se inició entre ambas facciones por una porción de tierra en la cima del monte Parnaso, donde tradicionalmente se asentaban los Antiguos.

Estos últimos alegaban haber pasado un tiempo incomparablemente mayor en el lugar para justificar la propiedad, además de sus méritos y su superioridad. Los Modernos se sorprendían y argumentaban que ellos eran los más antiguos basándose en la paradoja según la cual, si la humanidad se entendía como un ser vivo, el saber más vetusto era propio de la infancia de aquella y la madurez correspondía al conocimiento actual. Estando así la situación en la Biblioteca Real de Saint James, Esopo intervino con un alegato en favor de los clásicos, aprovechando otra discusión que acababa de tener lugar allí entre una araña y una abeja.

Lo que estaba en juego no era solo una cuestión de modelos o de argumentos de autoridad, sino toda una postura acerca del origen y el valor de la creación. De este modo la abeja, que toma su alimento de distintas flores antes de ofrecer su propio producto, representa a quienes basan su saber en las fuentes antiguas. Por el contrario, la araña, que extrae los hilos de su propio cuerpo, simboliza a los partidarios del  conocimiento moderno. Como la intervención de Esopo no hizo sino exacerbar los ánimos, los libros tomaron las armas y emprendieron una monumental pelea. Así, por poner un ejemplo, se pudo ver a nada menos que a Homero —más bien a los volúmenes de su autoría— derribando a Perrault de su silla de montar y abriéndole la cabeza de un gran golpe.

Con numerosas menciones a personajes y escritores de la época, las notas de Cristóbal Serra (Olañeta, 2001,  junto a El cuento de un tonel) ayudan a contextualizar y entender esta Batalla de los Libros cuya interpretación no es siempre fácil. La crónica queda intencionadamente incompleta por Jonathan Swift y la polémica sin resolver. Recordarla aquí no tiene como fin sacar punta a la disputa, sino hacer un pequeño guiño a un relato protagonizado por los libros, que tienen su Día Internacional cada 23 de abril: ahora, en este momento tan complicado, más necesarios que nunca. Y lo bueno de los clásicos es que siempre nos acogen con los brazos abiertos cuando volvemos a ellos.

V. Maldonado

Qué hacer para amar el Quijote

Don Quijote y Sansón Carrasco

Don Quijote y Sansón Carrasco

  1. Abolir la obligatoriedad de su lectura.
  2. No insistir tanto en su carácter de obra cumbre de la literatura universal. Vale, lo es, pero no hace falta repetirlo tanto. Señores eruditos, no nos oponemos a que escriban y  publiquen, pero déjennos leer.
  3. No anotarlo más de lo necesario: está lleno de arcaísmos (que ya eran arcaicos en la época de Cervantes) pero leer un texto plagado de notas extensas puede resultar muy incómodo.
  4. No tomar en cuenta su peso o el número de páginas: los libros de las sagas de 50 sombras de Grey o Millenium también son muy gordos y nadie se ha quejado, aunque a lo mejor el secreto sería hacer un Quijote porno soft o criminal-truculento
  5. Leerlo con los ojos del pasado pero también con los del presente: yo he encontrado cosas que podría haber dicho alguien del 15M y cómo no, otras que podría haber dicho algún cabecilla de la Gürtel.
  6. Reírnos como los duques que se burlan de la locura de Don Quijote y de la ignorancia de Sancho y reírnos porque Sancho es ignorante pero tiene sentido común, rústico pero honrado y sale bastante airoso cuando le hacen gobernador de la ínsula Barataria, aunque no sepa lo que es una ínsula.
  7. Sentir compasión por Don Quijote, loco que comete desatinos, ridículo en su indumentaria y en su lenguaje, pero bueno y profundamente humano.
  8. Disfrutar de los juegos literarios como los de la autoría de la obra, las novelas dentro de la novela, las opiniones que de la primera parte de la obra aparecen en la segunda, las menciones al Quijote de Avellaneda, las alusiones a otros escritores de la época, etc. Y con esto me doy cuenta que tengo que desdecirme del punto 3 porque para disfrutar de muchas de estas cosas necesitamos la ayuda de las notas.
  9. Acordarnos de él en meses que no rimen con mil y en años que no terminen en 05, 15 y 16.
  10. Inventar una pastilla que sea capaz de borrar de nuestras memorias la cancioncilla de la serie de dibujos animados de los 80.

Y todo esto se resume simplemente en un punto: leerlo. Quizá lo más difícil sea dar el primer paso y aproximarnos a él, pero una vez hecho esto, nos encontramos con un libro lleno de aventuras y tremendamente divertido. Sí, admite muchas lecturas pero, ¿qué tal si simplemente nos lo pasamos bien mientras lo leemos?

 

Por Marian Ramos