Bajo la red, Iris Murdoch

Leer «Bajo la red» es un buen motivo para recordar a la filósofa y novelista Iris Murdoch, en el centenario de su nacimiento.

Foto Rosa Jiménez Villarín

Esta novela publicada en 1954 se puede considerar del género de la picaresca. En un principio los personajes parecen rendir homenaje a la picaresca española dónde hay un amo y un criado y sobreviven gracias al ingenio y a los recursos de los demás. Hay una mezcla de lo filosófico y lo picaresco con un buen tratamiento del lenguaje.

La acción comienza cuando Jake vuelve a Londres de un viaje a Francia. Se encuentra con Finn, un pariente muy lejano que hace las funciones de criado, y este le comenta que su situación ha cambiado, que Madge les echa de casa pues tiene que hacer hueco a su amante. Desde este momento comienza un periplo existencial para este escritor y traductor y tiene que ingeniárselas para ver cómo sobreviven.

“Me resulta difícil hablarle a la gente de Finn. No es exactamente mi criado. Se diría más bien que es mi agente. A veces lo mantengo yo y otras me mantiene él; eso depende: Pero está claro que no somos iguales.”

Esto hace que conozcamos a distintos amigos y alguna antigua amante, mostrando gran variedad de la condición humana. La autora hace un análisis psicológico de los distintos personajes, lo que favorece que los conozcamos y la relación que tiene con ellos.

En este transcurrir del peregrinaje de Jake hace un gran recorrido por la ciudad de Londres y París, siendo estas ciudades bastante importantes en el discurrir de los acontecimientos.

El desarrollo de la trama es lineal en el tiempo, con muchos diálogos y estructurada por escenas, es muy cinematográfica. En algunas ocasiones las situaciones son dramáticas pero combinadas con otras muy divertidas y un poco surrealistas.

Es una novela que indaga sobre el trabajo, el dinero, la fama y muy importante el amor, con un componente de querer lo que se cree que se ha perdido.

“Oh, el amor, el amor! –dijo Anna-. Qué cansada estoy de esa palabra. ¿Qué ha significado para mí el amor, sino escaleras crujientes en casas de otras personas? ¿Para qué me ha servido todo ese amor al que me han obligado los hombres? El amor es persecución. Lo único que quiero es que me dejen en paz para poder amar por mi cuenta.”

Su recorrido tiene muchas variantes pero al final parece que encuentra un camino por el que seguir.

En nuestra Biblioteca hay ejemplares de esta obra, así como guías de viaje de Londres que es el lugar principal donde se desarrolla la acción.

Rosa Jiménez Villarín

 

 

 

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