Cuarteto, de Jean Rhys

Jean Rhys es un personaje complejo. Digo personaje, y no autora, porque Jean Rhys la autora se hace personaje en sus novelas, se vuelca personalmente en una forma que no es la autobiografía novelada ni la autoficción o la llamada ficción del yo.  Jean Rhys escribió novelas y escribió su autobiografía y son cosas distintas: lo que hizo fue volcar en sus novelas sus fobias, sus demonios, y desde luego algunas situaciones de su propia existencia, que los lectores suelen rastrear. Ocurre que escribió cinco libros antes de que estallara la II Guerra Mundial (Quartet apareció en 1928, pero con el título de Postures) y una extraordinaria novela veinte años más tarde, cuando se creía que había muerto (Wide Sargasso Sea, 1966); pues bien, cuando asumió escribir su autobiografía (Smile, please, 1979) tuvo que reconocer que “gran parte de su vida ya había sido ‘utilizada’ en las novelas, que no eran autobiográficas en cada detalle como a veces han supuesto los lectores, pero sí eran autobiográficas, y su función era purgarla de toda infelicidad”.  Y este es el elemento clave de su escritura, su efecto terapéutico que hace que “las partes tristes de la vida se supriman escribiéndolas”.

París, 1920. Marya Zelli, joven inglesa casada con el polaco Stephan Zelli, vive una vida agridulce en hoteles baratos de Montparnasse. “Su existencia, aunque deliciosa, no tenía ni orden ni concierto. Carecía, por así decirlo, de solidez”. Cuando su marido, marchante de arte y antigüedades al borde de la ley, es detenido y encarcelado, Marya es acogida en casa de un mecenas de artistas bohemios, H. J. Heidler, y de su esposa Lois. Con el consentimiento de Lois Heidler, Marya se convierte en amante de H. J. mientras Stephan está en la cárcel. Atormentada por la relación, Marya huye de casa de los Heidler y vuelve a los hoteles “en la habitación flotaba, como un aroma rancio, una atmósfera de amores pasados y efímeros, ya que el hotel era de una hospitalidad ilimitada”. “Extranjera del alma”, como se llamó a sí misma Jean Rhys, su alter ego Marya Zelli “era como un espléndido animal enjaulado que, excitado, pugnara por salir”.

Alter ego porque en 1923 el primer marido de Jean Rhys,  Jean Lenglet, fue detenido y deportado a Holanda como el personaje Stephan Zelli; Jean fue acogida entonces por el escritor Ford Maddox Ford en su casa de París, donde vivió entre 1924 y 1925 una extraña relación junto con la amante de Ford, Stella Bowen.  Ford animó a Jean Rhys a publicar los relatos que escribía, e incluso sugirió su pseudónimo de Jean Rhys, y se considera una esencial influencia en su estilo literario. Ford, alter ego de Heidler, caricaturizó a Jean en su novela When the Wicked Man (1931) mientras que en 1932 Jean Lenglet, bajo el pseudónimo de Edward de Nève, publicó la novela Sous les Verrous en la que narra los mismos acontecimientos que Jean Rhys en Quartet; la novela fue traducida al inglés por la propia Jean Rhys con el título de Barred, donde reconoce que suprimió unas cuantas frases acerca de ella misma que consideró injustas.

En 1981 el director James Ivory adaptó la novela para el cine en la película del mismo nombre, “Quartet”, donde posiblemente Maggie Smith en el papel de Lois Heidler hace lo más parecido a lo que podemos esperar tras leer el libro. Isabelle Adjani, en el papel de Marya, no alcanza la misma credibilidad. Y Penguin tuvo la mala idea de reproducir el cartel de la película al reeditar el libro en 1981.

En nuestra Biblioteca se encuentran algunas de sus obras: el citado “Quartet” en el texto original en inglés, al igual que la novela “Voyage in the dark”; en español se pueden leer su autobiografía “Una sonrisa, por favor” así como la obra que hizo que finalmente Jean Rhys entrara en los manuales de historia de la literatura “Ancho mar de los sargazos”.

Honorio Penadés

One response on “Cuarteto, de Jean Rhys

  1. Antonio Fernández Luque

    “The narrative of Jean Rhys’s life – her “showgirl” career, her brief stint as a prostitute, her abortion paid for by an ex-lover, her three disastrous marriages, her alcoholism, her stay in Holloway prison for assault, her short sojourns in asylums – makes for unsettling reading. She turned to men to prop her up and pay for her, and it is the kind of narrative we don’t really want to read in a post-feminist age.” De la biografía de Jean Rhys: A Blue Hour: A Portraita of Jean Rhys de Lilian Pizzichini.
    Cuando se tiene talento este tipo de vida da mucho juego
    Estupenda entrada.

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